Genuino ejercicio, un año más, de encadenar visionados durmiendo a lo pez (a veces, ni eso) y en definitiva, supervivencia de la buena. Vuelvo a postrarme a los bajos de esa realidad paralela de la que uno no quiere salir nunca. Sitges Festival 2026 ha supuesto la 59ª edición de la cita, marcada por la pasión por la sangre, la comedia, que también por haberse convertido en un espejo radical para protestar contra la opresión social, la homofobia y el control sobre nuestros cuerpos. Cine que no esquiva la realidad, sino que la distorsiona para obligarnos a mirarla de frente.
La gran ganadora, ‘Sanguine’, de Marion Le Corroller, que recogió el relevo de ‘La hermanastra fea’, vencedora el año pasado. Que también nos refresca cuantisimo gusta el body-horror por estos lares. Oh, devotos de la conciencia y la casquería fina.
En el palmarés comparte protagonismo con títulos tan variopintos como ‘Drag’, ‘Buddy’, ‘Colony’ o ‘Leviticus’. Propuestas donde la comedia negra, la sátira, la psicopatía, las infecciones extremas y las entidades violentas se dieron la mano y nos sostuvieron levitando a lo largo de dos semanas. Lo fantástico, el terror y sus mil caras, haciendo juntiña dispuestos a retorcer los límites del género y a demostrar que la imaginación más perturbadora no conoce fronteras. Brindo por eso (allí lo hice con varios cafés, ahora con una buena copita de sangre, claro).
‘Sanguine’, gran triunfadora de Sitges Festival 2026
Cómo avanzaba, la francesa ‘Sanguine’, de Marion Le Corroller, se alzó con el premio a Mejor Película gracias a una propuesta que utiliza el terror físico para abordar la presión laboral y la deshumanización del sistema. Una crítica social donde los límites acaban descontrolados. A través de sus 103’ de metraje y de la desesperación de Margot -la protagonista interpretada por Mara Taquin- sentimos como la ansiedad y el desgaste terminan convirtiéndose en algo tangible, grotesco y difícil de ignorar.
El Premio Especial del Jurado recayó en ‘Drag’, de Greg Yagolnitzer y Raviv Ullman, presentada por el mismísimo Dany DeVito ¡gloria bendita! aprovechando que “pasaba por ahí”, estuvo recogiendo su Gran Premio Honorífico, y que Jersey Films, compañía que tiene junto a sus hijos la produjo; ‘Buddy’, de Casper Kelly donde en todo momento pensé, ¿y sí en vez del siniestro furry, un unicornio anaranjado, hubiese sido Espinete?. Qué acojone.

En otra liga, ‘Colony’, de Yeon Sang-Ho, reconocida por su ‘virulencia’, nunca mejor dicho. Transcurre de forma muy dinámica y cuenta con unos muy buenos efectos especiales además de aportes nuevos e interesantes a esa coreografía tan intensa que demuestran siempre las pelis contemporáneas de zombis. De infectados a los que les va la carrera. Ojalá tomen buena nota los de ‘Apocalipsis Z: Nuevo Mundo’ si es que se atreven con un tercer envite (como se dejó entrever al final de esta). Aparatosa y excesiva con el frenesí, no da tiempo a empatizar con nadie (ni siquiera con nuestros ya ídolos Mario Mayo o Tamara Casellas) y bastante predecible.
Por su parte, ‘Leviticus’, de Adrian Chiarella, otra que dio para muchas comidillas entre los asistentes del festival, se llevó el Premio Citizen Kane al director revelación. Que horror cuando una comunidad religiosa intenta “curar” el amor entre dos chicos. Monstruos terrenales y no tan terrenales -sobrenatural pero real- para denunciar la homofobia y la violencia justificada por la fe de las terapias de conversión. Queda demostrado en esta edición que el cine de terror contemporáneo ha encontrado en la alegoría social su herramienta de protesta más afilada.
En el cuadro de honor también brillaron el cineasta indonesio Joko Anwar por la dirección de ‘Ghost in the Cell’, el peso dramático de una colosal Jasmine Trinca en ‘The Spiral’ (‘L’estranea’) y a Benoît Magimel por ‘Historias de la noche’ (‘The Birthday Party’). Una selección que combina nombres y propuestas muy diferentes, en una edición que vuelve a demostrar que el fantástico tiene mucho más que ofrecer que sustos y litros de sangre. Otra copita de “O negativo”, y seguimos.
Entre nuestras favoritas: ‘The Incomer’, ‘Rogue Trooper’ y ‘Kick On’
Más allá de los premios, Sitges se disfruta especialmente cuando una película consigue sorprenderte. Y entre los títulos que más nos han convencido este año está ‘The Incomer’, debut de Louis Paxton, una rareza folk ambientada en una remota isla escocesa que mezcla familiares asilvestrados, criaturas míticas (quizás menos de las que todos imaginábamos, irreconocible John Hannah) humor tan bizarro como soberbio y personajes de esos que enganchan una barbaridad, juraría que todos ellos al margen de lo convencional. Tiene identidad propia, y eso no es ningún disparate.
‘Colony’ también se cuela entre nuestras favoritas, con una propuesta que reivindica el poder de la creación visual en el cine de género y lo importante que es no encariñarse con nadie en este tipo de pelis, luego te llevas el tomatazo. A su lado, ‘Rogue Trooper’, la adaptación animada del cómic británico dirigida por Duncan Jones -curiosa subida la suya a presentarla en el auditorio, mochila a la espalda, aunque cuando la veais comprenderéis rápidamente la importancia de esta- amplía el menú con ciencia ficción militar, acción y una buena banda sonora (todo un contraste incluyendo temas de The Gone Jackals o Édith Piaf).

‘Kick On’ suma otro de los títulos que nos llevamos de esta edición. A la altura de ‘Green Room’, pero seguramente mucho más bestia. Mientras que ‘V/H/S/Mixtape’ vuelve a jugar con el terror antológico y las grabaciones malditas. Entre sus segmentos encontraremos un nuevo idilio -corto pero intenso- de Flying Lotus con la animación extrema y a RZA (cofundador de Wu-Tang Clan) presentando una rebuscada historia donde la composición musical y los sonidos macabros ayudan no solo a alcanzar un género como el slasher, lo traspasan. Delirio bien desarrollado protagonizado por Neela Jolene -como la “técnico de sonido”- e incluye aportes musicales como un fragmento del joven productor Michael “MD3 Beats” Doty. La sección con el programa de marionetas, creadas por la mítica compañía Jim Henson’s Creature Shop, ¡uf! menuda masacre y qué locurón. No eran pocos los que salían canturreando el nada inocente «Dance, Dance, Dance, Dance».
Una selección personal y variada que recuerda que, en Sitges, no todo se mide en premios: también cuentan las películas que te hacen salir de la sala con ganas de recomendarlas a todo el mundo.

No todo iban a ser alegrías en Sitges Festival 2026: ‘Apocalipsis Z: Nuevo mundo’ y ‘Zi’
En el otro extremo están ‘Apocalipsis Z: Nuevo mundo’ y ‘Zi’, dos títulos que, al menos en mi caso, no han terminado de funcionar. Porque sí, en un festival de estas dimensiones también hay decepciones, y fingir que todo nos entusiasma sería bastante menos divertido que reconocerlo. La secuela de ‘Apocalipsis Z: El principio del fin’ (2024) no cumplió con las expectativas y el buen sabor de boca de esta primera. Arriba resumí el porqué. Y ‘Zi’, la nueva propuesta a modo de película-ensayo de Kogonada, pecó a mi parecer de ritmo en la trama (seguramente era la intención) y era una constante desconexión. Más artística que otra cosa. Sin embargo, me sedujo el personaje interpretado por Michelle Mao, además de la música atmosférica y minimalista. Ah, y el paseo por los oscuros callejones y mercados de Hong Kong.
La gracia está precisamente en montarnos en esta montaña rusa: descubrir una película inesperada, disfrutar de una propuesta inclasificable y, de vez en cuando, salir de una proyección preguntándote si no habría sido mejor quedarse en la cola de la siguiente sesión.
Menciones especiales, y sus motivos
‘Sacrifice’ convenció pese a las críticas previas poco entusiastas. Con grandes nombres en el reparto (Anya Taylor-Joy, Vincent Cassel) y una deriva por momentos surrealista, la película encuentra uno de sus principales atractivos en el trasfondo de su particular discurso sobre el ecologismo radical —con ese guiño al Green ISIS— y, especialmente, en el punto cómico y auto-crítico que aporta Chris Evans, en una propuesta que no siempre juega sus cartas de la forma imaginada.
‘The Crawlers’, del algecireño Ángel Gómez Hernández, recupera la aracnofobia a partir de un edificio en cuarentena y una amenaza de ocho patas multiplicada por… ¡a saber!. Una premisa tan reconocible y “sencilla” pero resuelta bastante bien. Entretiene a través de un relato dinámico y con algunos personajes que ayudan a mantener el interés, entre ellos su protagonista (Matilda Lutz) y una dominatrix (Melina Matthews) que aporta un contrapunto simpático y peculiar a la función. Sin reinventar el terror arácnido, la película consigue que volvamos a mirar con desconfianza cualquier rincón oscuro. Un consejo final: procura dormir sin abrir la boca.

‘FROST’, ‘Future Tense’ e ‘Inherit’ también merecen su espacio en esta selección. Las tres tienen elementos de interés, aunque las dos primeras acusan ciertos altibajos y, sobre todo, dificultades para rematar sus respectivas historias. Sus tramos finales no siempre están a la altura de lo que prometían, pero eso no impide que encuentren motivos suficientes para despertar la curiosidad del espectador.
Y ahora sí, una última nota para ‘Full Phil’ y ‘Vertiginous’ (‘Le Vertige’), de Quentin Dupieux, una nueva oportunidad para dejarse llevar por el particular universo del cineasta francés y su querencia por lo desconcertante y lo absurdo. Y desde ya, descubrir su primera incursión dentro de la animación, abrazando una estética 3D deliberadamente cutre y ortopédica. Mención también para ‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’, una de esas propuestas que dieron bastante que hablar durante el festival, con un espíritu queer actual, pero a tope de slasher y bastante ochentero; una exploración del deseo, la vulnerabilidad, la angustia y el descubrimiento sexual.


Sitges, siempre dispuesto a volver a sorprender
Una vez más, Sitges confirma que el cine fantástico sigue siendo un terreno fértil para la imaginación, la provocación y las nuevas voces. Nos quedamos con un palmarés tan merecido como reñido, las buenas sorpresas, apuntamos las decepciones y empezamos a pensar en la próxima edición ¡nada menos que la sexagésima! Porque en Sitges Festival siempre hay otra película que descubrir, otro monstruo esperando tras la puerta y, con suerte, alguna nueva joya capaz de justificar todas esas horas de carreras, colas y butacas. ¡Un último brindis por los caídos en la pantalla y hasta el próximo baño de sangre!
Texto: Bruno Garca






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